Piensa, cree, sueña y atrevéte.
Aunque tal vez el destino nunca junte nuestros caminos, mi corazón no pierde la esperanza. Esa esperanza de conocerte, verme reflejada en tu mirada y saber en aquel momento que fui capaz de llegar hasta ti después de todo lo malo…Soñar no cuesta nada, pero hacer realidad esos sueños, sí. Prometo no dejar caer mis brazos hasta verte por primera vez, y decirte cuánto te amo.